Hit enter after type your search item
Home / Blog / Opinión de la pasta de konjac

Opinión de la pasta de konjac

/
294 Views

La pasta de konjac se ha popularizado estos últimos años gracias a su bajo contenido calórico y sus altas propiedades como saciante. Especialmente en personas que siguen una dieta hipocalórica o entre personas que llevan una alimentación keto o cetogénica.

Pero ¿Es realmente la panacea que nos venden y es realmente saludable?

portada opinión pasta de konjac

En primer lugar ¿Qué es el konjac?

El konjac es este tubérculo tan rarito que puedes ver en la foto. Es originaria de Asia y es famosa por su alto contenido en fibra,  y sus propiedades saciantes. Además no tiene apenas calorías (solo 9kcal por cada 100 gr ¡El aire engorda más!)

Además de ser utilizada como alimento, debo decir que mi esponja de la cara también está hecha con esta planta, así que ya de entrada no me convenció mucho que pase a mi estómago lo mismo con lo que retiro la suciedad de mi rostro.

que es el konjac tuberculo y la pasta de konjac

La pasta de konjac

Pues bien, con este curioso tubérculo comenzaron a hacerse pastas de distintas índoles triturándolas y mezclándolas con agua. Tallarines, espaguetis, fideos…. En fin, todo tipo de pastas de konjac. Y han causado furor porque conservan las propiedades de la raíz, es decir: 

Ahora bien ¿Por qué tiene esta propiedad saciante? La respuesta no es porque sea un alimento milagroso, como muchos lo venden. Es porque el glucomanano (principal componente del konjac) aumenta su volumen en contacto por el agua (mira! como una esponja) y por tanto, absorbe el líquido de tu estómago y crece, dándote la sensación de estar lleno. Hasta cierto punto, por supuesto, no vas a reventar mientras esta malvada raíz crece dentro de tí.

¿Y que quiere decir todo esto?

Pues desde el punto de vista nutricional, no es ninguna panacea. Es un alimento sin calorías, y por tanto, sin nutrientes. Por lo que en esencia es como beber muuucha agua.

Por lo que si un día comes una pasta de konjac con tomate, por ejemplo, solo adquirirás los nutrientes del tomate (que son insuficientes para la comida de un adulto). Si lo haces un día a la semana, no pasa nada, pero si lo haces de manera habitual lo único que conseguirás es un déficit de «algo» fijo. Por tanto si vas a consumir este tipo de pasta, hazlo con moderación.

Ahora sí, mi opinión de la pasta de konjac

Hace unos meses estuve un mes siguiendo la dieta keto (que consiste básicamente en no comer hidratos de carbono, a groso modo). Y claro, yo que soy una adicta a los hidratos, comencé a buscar alternativas, y encontré por casualidad la susodicha pasta de konjac.  Así que muy flamenca yo, me pedí nada más y nada menos que 6 paquetes. Tres de tallarines de konjac y otros tres de konjac con albahaca en la konjac shopY maldigo el día que se me ocurrió.

opinión de la pasta de konjac

El primer día probé a hacerla con tomate frito casero sin azúcar y un queso curado graso, que era lo que me permitía la dieta cetogénica consumir. HORRIBLE. El segundo día hice la pasta con un pesto casero keto. PEOR.

¿Por qué no me gusto nada? Preguntarás. Por supuesto, casi no sabe a nada y desde luego no se parece en nada a la pasta. Y para el poco sabor que tiene, me parece asqueroso, es una especie de sabor a alga que no me gustó nada (si te gustan las algas del sushi, posiblemente a ti no te desagrade tanto) y por mucha salsa que usara seguía sabiendo mal. Pero la guinda de este pastel es el tacto, es viscoso y gelatinoso. Es muy desagradable de comer, parece una gelatina dura, como un tendón.

Resumen: no repetiré. JAMÁS. Si alguien quiere las que me sobraron, ahí siguen porque no pienso intentar cocinar más esa marranada.

  • Facebook

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This div height required for enabling the sticky sidebar